6.4.5 La Iglesia de Jesucristo y el futuro

En el noveno artículo de la fe se profesa la fe en los hechos de salvación que acontecerán en el futuro: “Yo creo que el Señor Jesús vendrá nuevamente tan seguro como ascendió al cielo y que tomará consigo a las primicias de los muertos y los vivos que esperaron su venida y fueron preparadas; que después de las bodas en el cielo regresará con ellas a la tierra, establecerá su reino de paz y ellas reinarán con Él como el sacerdocio real. Al finalizar el reino de paz, Él hará el juicio final. Luego Dios creará un cielo nuevo y una tierra nueva y morará junto a su pueblo".

La Iglesia no sólo tiene una dimensión presente, sino también una dimensión futura. Ella, que conforme a su Confesión espera el retorno de Jesucristo, también está orientada al futuro. La alabanza a Dios y la adoración de su majestuosidad nunca cesarán; sus siervos le servirán “por los siglos de los siglos" (Ap. 22:3-5).

Con el retorno de Cristo, la Iglesia se mostrará tal cual es, en toda su salvación y también con todas sus deficiencias. Se evidenciará en la Iglesia una doble vida, aquella como novia de Cristo y aquella como “la mujer vestida del sol" (Ap. 12). Mientras que una parte de la Iglesia será arrebatada, la otra quedará sobre la tierra y se tendrá que acreditar en las tribulaciones del anticristo.

La futura revelación de la Iglesia también puede verse en la promesa de que las primicias que han sido escogidas para el sacerdocio real, podrán participar en el reinado de Cristo. En el reino de paz serán incluidas directamente en la transmisión de salvación (Ap. 20:6) y serán mensajeros de Cristo para todos los hombres que hayan vivido en todos los tiempos.

Una imagen de la Iglesia consumada en todas sus partes como expresión del obrar de Dios que produce salvación y crea lo nuevo, es la nueva Jerusalén, descripta en Apocalipsis 21 y 22. Habrá allí eterna adoración y glorificación sin fin a Dios.

EXTRACTO

La Iglesia tiene una dimensión presente y una dimensión futura. (6.4.5)

Con el retorno de Cristo, la Iglesia se mostrará tal cual es, en toda su salvación y también con todas sus deficiencias: una parte de la Iglesia será arrebatada, la otra quedará sobre la tierra y se tendrá que acreditar en las tribulaciones del anticristo. (6.4.5)

La futura revelación de la Iglesia también puede verse en la promesa de que las primicias que han sido escogidas para el sacerdocio real, podrán participar en el reinado de Cristo transmitiendo salvación. Serán mensajeros de Cristo para todos los hombres que hayan vivido en todos los tiempos. (6.4.5)

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