6.4.1.4 La Iglesia es “apostólica"

La Iglesia de Cristo es apostólica en dos aspectos: se anuncia en ella la doctrina apostólica y está activo en ella el ministerio apostólico.

La doctrina apostólica es el mensaje genuino de la muerte, la resurrección y el retorno de Cristo conforme a la doctrina de los Apóstoles del primer tiempo del cristianismo, así como lo testifica el Nuevo Testamento y como fue creído y vivido por los primeros cristianos (Hch. 2:42).

El ministerio apostólico es el ministerio de Apóstol dado por Cristo y guiado por el Espíritu Santo con sus plenos poderes: anuncio del Evangelio, administración de los Sacramentos, perdón de los pecados (Mt. 28:19; Jn. 20:23).

Por lo tanto, la apostolicidad de la Iglesia consiste en que continúa anunciando la doctrina apostólica de la que da testimonio la Sagrada Escritura, y en que el ministerio de Apóstol se hace realidad históricamente en ella hasta el retorno de Cristo.

EXTRACTO

En la Confesión de Nicea-Constantinopla se afirma que la Iglesia de Cristo es una, santa, universal y apostólica. (6.4.1)

La Iglesia es una. El profesarse a la Iglesia que es una, viene de la fe en Dios que es uno. La Iglesia de Cristo da testimonio de la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. (6.4.1.1)

La Iglesia es santa. Esto tiene su origen en los actos de santificación de Dios. La santidad de la Iglesia de Cristo tiene su base únicamente en Dios y no en los hombres que le pertenecen. Su pecaminosidad no anula la santidad de la Iglesia. (6.4.1.2)

La Iglesia es universal. Esto significa que es general, que existe en el mundo de aquende y en el de allende, que es presente y futura. (6.4.1.3)

La Iglesia es apostólica. En ella se anuncia la doctrina apostólica, como también el mensaje de la muerte, la resurrección y el retorno de Cristo. Asimismo se hace realidad históricamente en ella el ministerio de Apóstol hasta el retorno de Cristo. (6.4.1.4)

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