6.4.1.2 La Iglesia es “santa"

La Iglesia de Cristo es santa por los actos de santificación de Dios en el sacrificio de Cristo y por el obrar del Espíritu Santo en la palabra y los Sacramentos. Estos actos de santificación se llevan a cabo en el creyente durante el Servicio Divino.

La santidad de la Iglesia de Cristo tiene su base únicamente en el trino Dios y no en los hombres que pertenecen a la Iglesia. En la oración sacerdotal, el Señor expresa que Él mismo se santifica para sus Apóstoles, “para que también ellos sean santificados en la verdad" (Jn. 17:19). En este proceso de santificación que Él mismo lleva a cabo, incluye a la comunidad (Jn. 17:20).

Hebreos 10:10 hace alusión a la santificación a través del sacrificio de Jesús: “En esa voluntad [de Dios] somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre".

El Apóstol Pedro llama a los creyentes una nación santa (1 P. 2:9-10). Esto lo dice a pesar de que los creyentes son personas que tienen errores. Su pecaminosidad no anula la santidad de la Iglesia.

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