6.4.1.1 La Iglesia es “una"

El profesarse a la Iglesia que es una, viene de la fe en Dios que es uno. El trino Dios establece y sostiene a la Iglesia que es una, a través del Padre que ha enviado al Hijo, a través de Jesucristo que está vinculado permanentemente con la comunidad como la cabeza del cuerpo, y a través del Espíritu Santo que está activo en la Iglesia de Cristo. Por lo tanto, la Iglesia de Cristo da testimonio de la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Jesús mencionó la unidad de unos con otros y el amor de unos a otros como señal característica de aquellos que le pertenecen y le siguen (Jn. 13:34; 17:20-23). Las diferencias entre los miembros de la Iglesia carecen de importancia; la unidad se logra. El participar juntos y el estar unos para otros en el cuerpo de Cristo tiene su razón en el amor, el “vínculo perfecto" (Col. 3:14).

Así se manifiesta el ser de Dios en la Iglesia: “Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él" (1 Jn. 4:16).

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