5.3.9.3 Ejemplos de falso testimonio en el tiempo del Nuevo Testamento

Jesucristo a menudo hacía alusión al octavo mandamiento (entre otros, Mt. 19:18). Hacía ver que transgredir este mandamiento es una demostración de malos sentimientos que contaminan al hombre (Mt. 15:18-19).

El Hijo de Dios tuvo que vivir en carne propia lo que significaba ser inculpado por falsos testigos. Este fue el motivo por el cual fue condenado a muerte (Mt. 26:57-66; Lc. 23:2). Aún después de su resurrección, los sumos sacerdotes y los ancianos hicieron proclamar una nueva mentira (Mt. 28:11-15). Jesucristo, “el testigo fiel y verdadero" (Ap. 3:14), soportó la mentira de falsos testigos con una dignidad real.

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