5.3.6.4 Preguntas puntuales sobre el quinto mandamiento

Todas las preguntas puntuales serán contestadas bajo el pensamiento de que Dios es la fuente de toda vida. Él es la autoridad en cuyas manos está el principio y el final de la vida humana. El hombre no tiene derecho de infringir esta disposición divina.

Pena de muerte:

La Iglesia Nueva Apostólica considera que la pena de muerte no es un medio apropiado de intimidación y, con ello, de protección de la sociedad.

Guerras:

Matar en una guerra constituye una violación del quinto mandamiento, aunque el individuo difícilmente pueda influenciar en lo que sucede. Tiene la responsabilidad de elegir, aun en esa situación excepcional, el mal menor y de evitar, de ser posible, el tener que matar. Incluso cuando en ciertos casos se quisiese justificar el empleo de la violencia para evitar daños mayores o para protegerse a sí mismo, matar contraviene al quinto mandamiento.

Motivos de justificación y que excluyen la culpa:

También matar en legítima defensa constituye una violación al quinto mandamiento. Independientemente de la sanción penal, en este como en casos similares, la culpa incurrida ante Dios puede ser mínima.

Matar una vida antes de nacer:

Hay que respetar y proteger toda vida aún antes de nacer, ya que se debe partir del hecho de que desde el momento de la concepción es una vida humana dada por Dios. Así, la Iglesia rechaza la muerte de embriones, sea por aborto o destruyendo la vida humana generada por vía artificial. No obstante, si el diagnóstico médico indica que la vida de la madre está en peligro, debe salvarse su vida. A pesar de ello, también en este caso se infringe el quinto mandamiento, si bien la culpa incurrida puede ser mínima.

Suicidio:

El suicidio constituye una transgresión del quinto mandamiento.

Eutanasia:

La eutanasia concierne a una persona moribunda, para la cual no existe perspectiva de curación o de alivio de su padecimiento.

Eutanasia activa:

Así como el suicidio asistido, la eutanasia activa constituye una violación del quinto mandamiento.

Eutanasia pasiva:

La decisión sobre medidas para prolongar la vida compromete en primer lugar al mismo paciente. En caso de ausencia de voluntad de su parte, esta decisión debe ser tomada llegando a un acuerdo entre médicos y familiares atendiendo siempre los intereses del moribundo. En ambos casos no se considera una transgresión del quinto mandamiento.

La eutanasia practicada para matar a personas discapacitadas o inválidas constituye una transgresión del quinto mandamiento.

Matar a otros seres vivos:

Matar animales no está encuadrado dentro del quinto mandamiento. Génesis 9:1-3 permite expresamente que los animales sirvan para la alimentación de las personas. No obstante, también se debe respetar la vida de toda “criatura muda". Esto se basa en que la humanidad comparte la responsabilidad por la preservación de la creación. Es deber de cada individuo respetar toda vida.

EXTRACTO

La vida es dada por Dios. Únicamente Él es Señor sobre la vida y muerte. Por lo tanto, ningún hombre tiene derecho a poner término a una vida humana. (5.3.6.3)

En el sentido original de la palabra, el quinto mandamiento prohibe derramar sangre inocente de forma arbitraria, ilegal y en perjuicio de la sociedad. (5.3.6.1)

Jesús no limita el cumplimiento del mandamiento a su observación al pie de la letra, sino que le incorpora la actitud interior de la persona. (5.3.6.2)

El mandamiento de no matar comprende al mismo tiempo el encargo de proteger y preservar la vida humana. (5.3.6.3)

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