5.3.4.5 Santificar el día de reposo: en el Servicio Divino

La santificación del día de reposo consiste ante todo en adorar a Dios en el Servicio Divino, tomar su palabra con fe, aceptar con arrepentimiento el perdón de los pecados y gustar dignamente cuerpo y sangre de Cristo en el Sacramento de la Santa Cena. Los creyentes conmemoran el sacrificio de Cristo, su acto de redención, celebran la resurrección del Señor y dirigen la mirada a su retorno. Concurrir al Servicio Divino demuestra el agradecimiento por los actos de salvación de Jesús. Además manifiesta el anhelo por recibir la palabra de Dios y el Sacramento.

Quienes deben trabajar en ese día, los enfermos, discapacitados y ancianos que no pueden concurrir al Servicio Divino, santifican el domingo buscando, según sus posibilidades, estar vinculados en la oración con Dios y la comunidad. Dios se acerca a ellos y les concede paz, consuelo y fortaleza (ver 12.4.3).

Asimismo los días festivos del año eclesiástico (ver 12.5) que no caen en un domingo, se celebran con un Servicio Divino.

El día festivo como día de reposo es, además, un ejemplo del descanso prometido junto a Dios. Hebreos 4:4-11 describe la relación entre el tercer mandamiento y ese futuro “día de reposo". Para alcanzar esa meta es necesario aprovechar el “hoy" y aceptar con fe la palabra y el Sacramento en el Servicio Divino (He. 3:7).

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