5.3.3.4 Santificar el nombre de Dios: oración y conducta en la vida

El segundo mandamiento exhorta a considerar santo todo lo relacionado con Dios y su nombre. Esto también incluye la conducta en la vida. Como cristiano, el creyente se encuentra comprometido con el nombre del Señor. Si quienes son llamados por el nombre de Dios llevaran un modo de vida indigno, deshonrarían con ello su nombre.

Los hijos de Dios, por su relación de filiación, tienen la gran responsabilidad de mantener santo el nombre de Dios, pues ellos llevan el nombre del Padre y del Hijo (Ap. 14:1).

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