5.3.3.3 La amenaza de castigo

La segunda parte del mandamiento dice: “[...] porque no dará por inocente el Señor al que tomare su nombre en vano". Esto deja en claro que los mandamientos divinos deben ser tomados en serio. La Biblia no dice nada sobre cuál será este castigo. Quien toma conciencia de que ha tomado en vano el nombre de Dios y se arrepiente de ello, puede abrigar la esperanza de ser perdonado.

El amor a Dios y el temor de Dios deben ser los móviles para dar cumplimiento al segundo mandamiento, y de ninguna manera lo debe ser el castigo que pudiese temerse.

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