5.3.2.6 Transgresiones al primer mandamiento

Honrar y adorar a estatuas, imágenes divinas o amuletos, como asimismo montañas, árboles y manifestaciones de la naturaleza, constituyen transgresiones del primer mandamiento. Además, violan el primer mandamiento actos como el satanismo, la adivinación, la magia, la invocación de espíritus, la nigromancia.

Volverse en cierta medida como un dios, en cuanto a poder, honor, dinero, ídolos o también personalmente, al cual debe estar subordinado todo lo demás, se contradice con la voluntad de Dios. Hacerse una imagen de Dios según los propios deseos e ideas, viola igualmente el primer mandamiento.

El primer mandamiento induce a honrar a Dios por amor y aceptarlo de la manera en que Él se ha manifestado. Esta honra a Dios se lleva a cabo con adoración, obediencia y temor de Dios, dando cumplimiento a las palabras: “Engrandeced a nuestro Dios" (Dt. 32:3).

Las imágenes, íconos, estatuas o similares producidos por devoción, no tienen en la Iglesia Nueva Apostólica función religiosa alguna. No se las adora ni se les asignan poderes espirituales o efectos curativos.

EXTRACTO

“Yo soy el Señor, tu Dios" expresa que a Dios le cabe una soberanía ilimitada. Por su palabra establece el derecho; a Él se debe obedecer. (5.3.2.1)

Únicamente a Dios le corresponde adoración. Toda adoración de seres vivos, manifestaciones de la naturaleza, objetos, seres espirituales verdaderos o inventados, es pecado. (5.3.2.3; 5.3.2.4)

El hombre no debe hacerse una imagen de Dios, sino aceptarlo así como Él mismo se ha manifestado en Jesucristo. (5.3.2.5)

La honra a Dios se lleva a cabo con adoración, obediencia y temor de Dios. (5.3.2.6)

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