5.3.10.5 Vencer la codicia pecaminosa

Gálatas 5:19-25 afirma que la codicia pecaminosa se exterioriza en una conducta pecaminosa, en las “obras de la carne", que son descriptas en términos expresivos. Un cristiano debe mantenerse alejado de tales pecados: “Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos". El Apóstol Pablo asigna la siguiente tarea: “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu". Esto último quiere decir mostrar los frutos del Espíritu Santo: “Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza". El término “templanza" significa aquí tener dominio de uno mismo, lo cual se evidencia en moderación y renunciamiento. Esta virtud impide que cualquier deseo incipiente llegue a convertirse en codicia.

Los cristianos son exhortados a que su conducta sea conforme a su llamamiento, y a rechazar toda codicia pecaminosa: “Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignoracia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir" (1 P. 1:14-15).

EXTRACTO

Los dos últimos mandamientos están muy ligados entre sí en términos de su contenido y muchas veces ambos se enumeran juntos como el décimo mandamiento. El núcleo que tienen en común es la codicia pecaminosa por la mujer o los bienes del prójimo. (5.3.10.1; 5.3.10.2)

El noveno y el décimo mandamiento le asignan al hombre la tarea de velar por la pureza del corazón. (5.3.10.2)

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