4.7.1 El concepto “ley"

El concepto “ley" se refiere en primer lugar, a la ley mosaica escrita, es decir, los cinco libros de Moisés (el Torá). Un elemento esencial de la ley mosaica son los Diez Mandamientos, así como el doble mandamiento del amor (ver 5.3).

En el antiguo pacto, la ley se entiende como el camino de la salvación. Le brinda al hombre la posibilidad de evitar el pecado y a través de ello, vivir en forma justa ante Dios y no tener que someterse a su juicio. La ley coloca a los israelitas frente a una decisión: si se atienen a ella, tendrán la bendición de Dios; si la violan, les sobrevendrá la maldición de Dios (Dt. 11:26-28). Algunos casos en los cuales se enfatizaba solamente la parte ritual de la ley (el cumplimiento puramente formal de los mandamientos) fueron criticados duramente por los profetas (entre otros, Is. 1:10-17).

En Jesucristo ha sido trazado el camino hacia la salvación, la completa reconciliación con Dios. El Nuevo Testamento expone lo que realmente es la ley mosaica: no es, como hasta ese momento se suponía, el camino de la salvación, sino que muestra la situación del hombre asediado por el pecado sin posibilidad de redención, haciendo alusión a cuál es el verdadero camino hacia la salvación.

Además, el Nuevo Testamento permite extender considerablemente el concepto de la ley: ya no se refiere sólo a la Torá establecida por escrito, sino también al estado básico de toda vida y de todas las cosas, de las cuales también es parte el hombre. Por lo tanto, “ley" significa también una instancia presente en el hombre que le demanda exigencias morales y éticas (ver 4.2.1.3).

Tanto los judíos como los gentiles están sujetos a la ley: los judíos bajo la ley revelada a Moisés, los gentiles bajo la ley que Dios mismo escribió en sus corazones (Ro. 2:15).

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