4.4.2 Jesucristo: Salvador y Mediador de la salvación

Gálatas 4:4-5 muestra que en el antiguo pacto toda la historia de la salvación está orientada al nacimiento del Hijo de Dios, a Jesucristo: “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos".

Jesucristo es el Redentor enviado por Dios. Él se manifiesta en sus palabras y sus obras como el Salvador. Quien cree en Él reconoce que: “Verdaderamente éste es el Salvador del mundo" (Jn. 4:42). Solamente en Él hay salvación (Hch. 4:12).

Durante el tiempo en que estuvo sobre la tierra, el Hijo de Dios realizó muchas curaciones milagrosas. Al curar a un paralítico, como se hace mención en Mateo 9:2-6, Jesús hizo referencia a una salvación que es mucho más significativa: a la redención del hombre del pecado.

La salvación vino al mundo por Jesucristo. Él es el Autor de la salvación eterna (He. 5:9). Él trajo redención y es el único Mediador entre Dios y los hombres (1 Ti. 2:5-6). Por el sacrificio de Cristo, la relación del hombre con Dios ha adquirido un nuevo fundamento. El mérito logrado por Cristo posibilita la liberación del pecado y la anulación de la separación permanente de Dios: “... las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación" (2 Co. 5:17-19).

Nadie puede alcanzar salvación por sí mismo; todos los hombres son pecadores y no pueden prescindir del obrar salvífico de Dios. A través de Jesucristo, la salvación se hizo accesible a todos los hombres, tanto a los que viven como a los muertos (Hch. 13:47; Ro. 14:9).

El plan divino de salvación prevé que en el curso del tiempo sea ofrecida la salvación a todos los hombres. Así, por ejemplo, la difusión del Evangelio por los primeros Apóstoles, la expansión mundial del cristianismo y la preparación de la comunidad nupcial para el retorno de Cristo, son etapas en este plan de salvación.

EXTRACTO

El obrar de Dios tiene por objetivo lograr la salvación, en el sentido de “socorro", “protección" y “redención". Este accionar se desarrolla como historia de la salvación. En ella reconocemos una sucesión de actos divinos conforme a un plan establecido por Dios, el cual se denomina “el plan divino de salvación". (4.4)

Dios configura de diferente manera de qué clase será la salvación y en qué medida esta será transmitida en los distintos períodos de la historia de la salvación. Pero por sobre todo está la voluntad de Dios de liberar a todos los hombres en todos los tiempos. (4.4)

En el tiempo del Antiguo Testamento, la esperanza de salvación se orientaba en primer término a ser liberados de las necesidades terrenas y de la cautividad. En el curso del tiempo, la esperanza de salvación de Israel se orientó cada vez más hacia el Mesías esperado. (4.4.1)

En el antiguo pacto, toda la historia de la salvación está orientada a Jesucristo, el Redentor enviado por Dios. Él es el Autor de la salvación eterna y el único Mediador entre Dios y los hombres. El mérito logrado por Cristo en la cruz posibilita la liberación del pecado y la anulación de la separación de Dios. (4.4.2)

A través de Jesucristo, la salvación se hizo accesible a todos los hombres, tanto a los que viven como a los muertos. Nadie puede alcanzar salvación por sí mismo. (4.4.2)

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