3.5.5.2 Obrar del Espíritu Santo en los Sacramentos

El poder mediador de salvación, inmanente en los Sacramentos, se fundamenta en que las tres personas divinas actúan en estos actos.

En el Santo Bautismo con Agua, por lo tanto, también obra el poder del Espíritu Santo: Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, aparta al bautizado del distanciamiento que tenía con Él (ver 8.1).

La consagración de pan y vino para la Santa Cena sólo es posible porque en ese acto obra el Espíritu Santo; de manera tal que por medio de las palabras humanas el poder del Espíritu Santo adquiere realidad divina. Una Santa Cena plenamente valedera, es decir, la verdadera presencia de cuerpo y sangre de Cristo, tiene lugar cuando está sustentada por el poder del Espíritu Santo y la consagración de los elementos de la Santa Cena se realiza en virtud del poder concedido por los Apóstoles (ver 8.2.12).

La transmisión del don del Espíritu Santo a través de los Apóstoles acontece en el Sacramento del Santo Sellamiento, el Bautismo de Espíritu, en el cual se conceden al hombre poder de Dios, vida de Dios y amor de Dios. El Espíritu Santo determina en el renacimiento de agua y Espíritu que Dios more en el hombre (Ro. 8:9).

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