3.5.5.1 El derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés

Por el envío del Espíritu Santo en Pentecostés se manifiesta que Dios es trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo (ver 3.1.1). El Espíritu Santo enviado por el Padre y por el Hijo llenó a los Apóstoles y a todos los que estaban con ellos.

De esa manera, la Iglesia de Cristo (ver 6.4.2) puede ser experimentada en la historia. Este acontecimiento demuestra que el Espíritu Santo es una premisa necesaria para la Iglesia: Iglesia y Espíritu Santo van juntos.

En las comunidades guiadas por los Apóstoles, el Espíritu Santo está presente permanentemente, en ellas hay vida divina que se evidencia en la actividad y la palabra de los Apóstoles, y que también debe ponerse de relieve en la palabra y las obras de cada creyente (Ro. 8:14).

Al recibir el don del Espíritu Santo, el hombre, como hijo de Dios, tiene comunión con el Trino. En el retorno de Cristo, esta comunión experimentará su consumación para aquellos que sean arrebatados hacia el Señor.

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