3.5.5 El Espíritu Santo y la Iglesia

Las epístolas del Nuevo Testamento expresan que en las primeras comunidades cristianas estaba presente el Espíritu Santo. Jesucristo prometió a sus discípulos el Espíritu Santo como apoyo y Consolador y lo envió. La Iglesia es llamada “casa de Dios", “morada de Dios" o “templo de Dios" (1 Ti. 3:15; Ef. 2:22; 2 Co. 6:16).

En el antiguo pacto, el templo es la morada de Dios entre su pueblo (1 R. 8:13). Esto se toma como símbolo en el Nuevo Testamento y se lo utiliza para dar una idea de la presencia permanente de Dios y con ello también la presencia del Espíritu Santo en la Iglesia. Los creyentes deben ser edificados “como piedras vivas [...] como casa espiritual" (1P. 2:5).

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