3.4.9.9 La cruz

El núcleo del Evangelio es Jesucristo, quien por su muerte en la cruz y su resurrección dio origen a la salvación eterna. Así, la cruz de Cristo se convierte en la esencia del obrar divino de reconciliación con el hombre pecador. Las palabras del Apóstol Pablo de 1 Corintios 1:18 muestran un campo de desavenencia ante la comprensión de la muerte en la cruz: “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios". La muerte en la cruz era considerada en general una derrota, un humillante final de alguien despreciado y excluido de la sociedad humana. Pero aquí, conforme a la sabiduría divina, la aparente derrota es en realidad una victoria que constituye la base de una Obra Redentora de infinita magnitud.

En la resurrección, Dios confirmó al Crucificado como el Cristo (Hch. 2:36); y sólo en Él hay eterna salvación.

EXTRACTO

Los últimos días antes de la muerte de Jesús en sacrificio se encuentran explicados detalladamente en los Evangelios. En el círculo de los Apóstoles, Jesucristo instituye la Santa Cena. Fue arrestado, siendo entregado por Judas Iscariote. Ante el concilio es culpado de blasfemia a Dios. (3.4.9.1; 3.4.9.2; 3.4.9.3)

Por la participación del gobernador romano Pilato, la condena y posterior ejecución de Jesucristo ya no es únicamente asunto de Israel, también los gentiles toman parte. Decididamente los hombres son culpables de la muerte del Señor. (3.4.9.4)

Su padecimiento y su muerte acontecen en representación de los hombres y por eso tienen efectos de salvación. Padeciendo y muriendo, Jesucristo, el Mediador, reconcilia a los hombres con Dios y procura redención del pecado y la muerte. Su muerte en sacrificio hace accesible al hombre el camino a Dios. (3.4.9.5)

La muerte de Jesús en sacrificio confirma las indicaciones del Antiguo Testamento. Jesús mismo había anunciado su padecimiento y muerte, y también su resurrección. En las epístolas de los Apóstoles se describe el significado de la muerte de Jesús en sacrificio. (3.4.9.6; 3.4.9.7; 3.4.9.8)

La cruz de Cristo se convierte en la esencia del obrar divino de reconciliación con el hombre pecador. (3.4.9.9)

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