3.4.9.8 Referencias a la muerte de Jesús en sacrificio en las epístolas de los Apóstoles

La muerte de Jesús en sacrificio y el camino que hizo accesible para redención del hombre, son temas centrales en las epístolas de los Apóstoles. Así leemos en 1 Juan 3:16: “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros" (comparar con 1 P. 2:21-24).

La epístola a los Hebreos muestra el nuevo pacto en relación con el antiguo pacto colocando el sacrificio de Cristo en el centro de la historia de la salvación. Los principales sacerdotes del antiguo pacto eran pecadores y mortales; su sacerdocio finalizaba. Jesucristo, en cambio, no tiene pecado y es inmortal; su sacerdocio es imperecedero. Los sacerdotes del antiguo pacto debían ofrendar una y otra vez, el sacrificio de Cristo traído una única vez, en cambio, es válido eternamente (He. 9).

Muchos enunciados sobre la muerte de Jesús en sacrificio se incluyeron en las epístolas de los Apóstoles por haberse levantado doctrinas falsas. Así, se había desarrollado la idea de un embajador que vino al mundo y que se encarnó sólo en apariencias, que ni sufrió ni murió en la cruz. Otras doctrinas falsas negaban la resurrección del Señor. El Apóstol Pablo contrapuso: “... que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras" (1 Co. 15:3-4).

En 2 Corintios 5:19 se describe el significado de la muerte de Jesús en sacrificio: “Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo".

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