3.4.8.7 Jesús y la ley

La ley mosaica poseía autoridad suprema para Israel; el observarla y el cumplirla eran considerados la clave para la relación del hombre con Dios. Jesús no abolió la ley, pero dejó en claro que Él posee mayor autoridad y que el Señor está por encima de la ley.

En el Sermón del Monte (Mt. 5-7), Jesús expresó su opinión sobre la ley delante de sus discípulos y el pueblo. En las así llamadas antítesis (“Oísteis que fue dicho. Pero yo os digo [...]"), a través de las cuales precisó la ley y llevó a los oyentes a entender la voluntad subyacente de Dios, se presentó como el único que tiene el poder pleno para interpretar la ley.

Al descubrir el núcleo de la ley mosaica, puso en claro que la ley – al igual que todo el antiguo pacto – señalaba hacia Él, y que Él había venido para cumplirla. Con su obediencia hace frente a la desobediencia de los primeros seres humanos; con el cumplimiento perfecto de la ley puso término al reinado ilimitado del pecado sobre el hombre.

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