3.4.6.3 Hijo del Hombre

El concepto “Hijo del Hombre", según Daniel 7:13-14, designa a un ser celestial que no es parte del género humano.

En tiempos de Jesús, en los círculos judíos devotos se esperaba al “Hijo del Hombre", a quien Dios le debía transmitir el dominio del mundo. Según Juan 3:13, el Señor mismo se da a conocer como Hijo del Hombre: “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo". Como tal tiene la potestad para perdonar pecados (Mt. 9:6), es Señor del día de reposo (Mt. 12:8) y “... vino a buscar y a salvar lo que se había perdido" (Lc. 19:10).

Finalmente Jesús anunció el padecimiento (Mt. 17:12), la muerte en sacrificio (Mt. 12:40; 20:28) y la resurrección del Hijo del Hombre (Mt. 17:9). Siempre que Jesús habla del Hijo del Hombre, hace referencia a sí mismo.

También Esteban atestiguó la divinidad del Hijo del Hombre: “He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios" (Hch. 7:56). Jesucristo, el Hijo del Hombre, está nuevamente allí de donde ha salido (Jn. 16:28).

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