3.4.11.2 Las apariciones del Resucitado

Cuando María Magdalena y otras mujeres llegaron al sepulcro temprano por la mañana, vieron que la piedra había sido removida y el sepulcro estaba vacío. Así, ellas fueron las primeras testigos de la resurrección de Jesús. Un ángel atestiguó que Jesús había resucitado (Mt. 28:5-6). Más tarde, el Resucitado se dio a conocer a María Magdalena y luego se presentó ante Pedro y los demás Apóstoles.

Las apariciones del Señor después de Pascua documentan que Cristo verdaderamente resucitó. Las personas a las cuales se mostró eran personas mencionadas concretamente y que lo reconocieron. Esto refuta cualquier especulación de que los discípulos hubiesen hurtado el cuerpo para que pareciese una resurrección (Mt. 28:11-15).

En sus apariciones, el Hijo de Dios resucitado proveía orientación a sus discípulos y les daba instrucciones sobre lo que debían hacer en el futuro. Les enseñó, les confirió autoridad y encargos.

A los discípulos de Emaús les explicó la Escritura y partió con ellos el pan (Lc. 24:25-35).

En la noche del día de su resurrección, el Señor se presentó entre sus discípulos. Su saludo “Paz a vosotros", les quitó el temor y les transmitió confianza. El Señor les dio el encargo: “Como me envió el Padre, así también yo os envío". Como el Resucitado y Señor sobre muerte y pecado, les confirió a los Apóstoles autoridad y poder, sopló, y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos" (Jn. 20:19-23).

En otra ocasión, el Señor se apareció a algunos de sus discípulos en el mar de Tiberias. El Apóstol Pedro recibió el encargo de apacentar los corderos y ovejas de Cristo, es decir, la comunidad (Jn. 21:15-17).

El Señor resucitado se mostró a sus Apóstoles “vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios" (Hch. 1:3; comparar con Jn. 21:1-14).

Este testimonio de la resurrección de Cristo fue llevado por los Apóstoles a todo el mundo. El Apóstol Pablo escribió en 1 Corintios 15:6 que el Señor fue visto como resucitado por más de quinientos hermanos a la vez. Luego relata que él mismo había sido el último en ver al Señor. El hecho al que hace referencia, ocurrido cerca de Damasco (Hch. 9:3-6), tiene otra calidad: aquí se trata de una revelación del Cristo exaltado desde el cielo. No obstante, en el verdadero sentido, es testigo de la resurrección de Cristo sólo aquel que vio a Cristo en la tierra en el tiempo posterior a la resurrección hasta la ascensión.

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