2.2.1 La Confesión de fe apostólica

La Confesión de fe apostólica (también llamada “Símbolo de los Apóstoles" o “Apostolicum") tuvo su origen en el período posapostólico temprano. Algunas de sus afirmaciones esenciales se basan en la prédica ofrecida por el Apóstol Pedro en la casa de Cornelio (Hch. 10:37-43). Los principios básicos de la Confesión de fe apostólica se compilaron en el siglo II y se modificaron ligeramente en el siglo IV.

Dice así:

“Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo; nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; ascendió a los cielos; está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso, desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia universal [católica], la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vida eterna. Amén."

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