13.3.4 Obligaciones de los padres

Como los hijos son una dádiva de Dios, los padres no sólo tienen un alto grado de responsabilidad frente a sus hijos y la sociedad, sino ante todo ante Dios. Ambos, padre y madre, son los principales responsables de su educación. Sólo con amor y sabiduría pueden cumplir con esta responsabilidad.

Los niños necesitan seguridad y ser cuidados con amor. Los padres, conjuntamente, educan a sus hijos en la fe y les enseñan a orientarse en valores morales. Esto requiere una significativa dedicación de tiempo; dado el caso, los padres deberían dejar de lado sus propios intereses en beneficio de sus hijos.

En el cumplimiento de su responsabilidad de educar a los hijos, los padres deberían ser conscientes de que por su propia conducta, y no por último por cómo se conducen en su unión conyugal, ejercen una función de ejemplo para los hijos.

Dentro de sus posibilidades, los padres, en su desvelo por sus hijos, promueven su desarrollo escolar y profesional para proveerles una base sólida para su futuro.

Los padres tienen el deber de educar y afirmar a sus hijos en la fe y el temor de Dios. Esto incluye familiarizar a los hijos con la palabra y la voluntad de Dios (Dt. 6:6-7), orar con ellos, asistir juntos a los Servicios Divinos y facilitarles su participación en los programas de enseñanza de la Iglesia. De esta manera, colocan las bases para que los hijos más adelante puedan conducir su vida como cristianos con convicción y se preparen para el retorno de Cristo.

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