13.3.3 Sexualidad y planificación familiar en el matrimonio

El matrimonio también sirve para perpetuar la raza humana: “Y los bendijo Dios [a los primeros seres humanos] y les dijo: Fructificad y multiplicaos" (Gn. 1:28).

La sexualidad en el matrimonio debe caracterizarse por la valoración y la capacidad de comprensión. Cuando se hallan en primer lugar la concordancia mutua y el amor, la sexualidad podrá fortalecer la relación conyugal como un importante eslabón de unión, contribuyendo al bienestar de ambos cónyuges.

La planificación de la familia es una cuestión de ambos cónyuges. No obstante, la Iglesia rechaza los métodos y medios anticonceptivos que tengan como efecto esencial la destrucción de óvulos ya fecundados. Se aprueba básicamente la fecundación artifical, pero se rechazan todas las medidas por las cuales podría ser destruida la vida.

EXTRACTO

El matrimonio es la convivencia deseada por Dios de un hombre y una mujer. Dios ha creado al hombre y la mujer uno para el otro. (13.3; 13.3.1)

La relación entre Cristo y la comunidad es tomada como ejemplo para la relación conyugal. (13.3.1)

La Iglesia Nueva Apostólica está a favor de la protección del matrimonio y la familia. (13.3.2)

Recibir la bendición de boda en la Iglesia tiene gran importancia. Puede repercutir afirmando las fuerzas para que perdure el amor y la fidelidad, pero solamente será así cuando los cónyuges velen por ello en su conducta. (13.3.2)

El adulterio constituye una grave violación de la confianza y un pecado. En caso de un divorcio, se debe prestar atención a que no tengan lugar exteriorizaciones ni actos hirientes. (13.3.2)

La sexualidad en el matrimonio debe caracterizarse por amor, valoración y capacidad de comprensión. (13.3.3)