12.5.6 Pentecostés

En Pentecostés conmemoramos el día en que fue derramado el Espíritu Santo; hablamos de Pentecostés como el “día de la revelación del Espíritu Santo" y también como el día del “cumpleaños de la Iglesia de Cristo". El envío del Espíritu Santo – 50 días después de la resurrección de Jesús – había sido prometido por el Hijo de Dios a los Apóstoles en sus palabras de despedida. Un grupo de hombres y mujeres creyentes estaba en contacto con los Apóstoles en Jerusalén. El milagro de Pentecostés, el derramamiento del Espíritu Santo, nos fue transmitido en Hechos 2:1 y los versículos siguientes. Los Apóstoles y los creyentes reunidos con ellos fueron llenos de Espíritu Santo.

Después del derramamiento del Espíritu Santo, el Apóstol Pedro, la “roca" determinada por Jesucristo, realizó una prédica que giró en torno al Cristo crucificado, resucitado y que había ascendido al cielo. Unas 3.000 personas se sumaron entonces a la comunidad. Así, Pentecostés también es un modelo de la prédica impulsada por la potencia del Espíritu y del crecimiento de la comunidad por la actividad de los Apóstoles. Además, Pentecostés es una fiesta de alegría, porque el Espíritu Santo está presente y activo en la Iglesia.

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