12.2.2.2 El voto y la bendición de la Confirmación

La Confirmación se celebra en el marco de un Servicio Divino. En primer lugar, los confirmantes responden la pregunta de si quieren permanecer fieles a Dios, con un “sí". Luego dicen juntos el voto de la Confirmación, que se remonta al texto de una antigua liturgia bautismal del siglo III. Se pronuncia ante Dios y la comunidad y dice así:

“Yo renuncio al diablo y a todo su obrar y ser, y me entrego a ti, oh Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, en la fe, obediencia y con el serio propósito de serte fiel hasta mi fin. Amén".

En él se menciona el principio fundamental de que los confirmantes procuran evitar el mal y todo lo que se opone a Dios, y recorrer en forma coherente el camino del Evangelio. Se profesan a la fe en el trino Dios y manifiestan su voluntad de querer conducirse toda la vida en la fe y obediencia a Dios.

Los jóvenes cristianos reciben la bendición para la Confirmación después de una oración del siervo que conduce el Servicio Divino, por imposición de manos. Esta bendición los fortalece en su aspiración por guardar su voto y profesarse a Jesucristo en palabras y hechos.

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