12.1.8.8 Efectos del perdón de los pecados

La Absolución anunciada con autoridad en el nombre de Jesús, y aceptada con fe, borra el pecado (1 Jn. 2:12) y anula la culpa existente ante Dios (Mt. 6:12). Sin embargo, el perdón de los pecados excluye las consecuencias y responsabilidades materiales, morales y legales surgidas de la conducta pecaminosa.

Los creyentes a quienes les han sido perdonados los pecados, reciben la paz de Jesucristo con las palabras: “¡La paz del Resucitado sea con vosotros!". Esto hace desaparecer el temor por las consecuencias del pecado.

EXTRACTO

El fundamento del perdón de los pecados es el sacrificio perfecto y eternamente valedero de Jesucristo. (12.1.8)

El perdón de los pecados no es un Sacramento, pero sí una condición previa para recibir dignamente los Sacramentos. (12.1.8)

Es el trino Dios el que borra los pecados. El hombre no tiene la capacidad para ello. (12.1.8.1)

El servicio de la ofrenda existente en el Antiguo Testamento no podía borrar los pecados, sino que su función era postergar el perdón hasta la muerte de Jesús en sacrificio. A partir del sacrificio de Cristo es posible el perdón de los pecados en el sentido de que estos son borrados, así como la redención de pecado y muerte. (12.1.8.2; 12.1.8.3)

Para lograr el perdón de los pecados, la condición previa es la fe en Jesucristo como el Redentor. También son necesarios: reconocer y confesar los pecados, arrepentimiento, penitencia y voluntad de reconciliación. (12.1.8.4)

Reconocer la propia pecaminosidad es condición previa para la penitencia. Esta abarca el arrepentimiento y el serio esfuerzo por cambiar y mejorar. Si el arrepentimiento y la disposición a la penitencia son sinceros, se podrá esperar la gracia de Dios. (12.1.8.5)

La blasfemia contra el Espíritu Santo es un pecado que no es perdonado. (12.1.8.6)

El perdón de los pecados debe ser anunciado. Tiene lugar a través de la Absolución en el nombre de Jesucristo y surte efecto en quien lo acepta con fe. La autoridad para anunciarlo reside en el ministerio de reconciliación, el ministerio de Apóstol. (12.1.8.7)

En aquellos que aceptan con fe la Absolución, son borrados los pecados y es anulada la culpa existente ante Dios. Reciben la paz de Jesucristo. (12.1.8.8)

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