12.1.2 El Servicio Divino en el Antiguo Testamento

En el Antiguo Testamento, el Servicio Divino se basa en el encuentro del hombre con Dios. La forma de los Servicios Divinos se fue desarrollando a lo largo de mucho tiempo. Dios se manifestó al hombre una y otra vez, y le concedió su ayuda.

En el huerto de Edén, Dios dirige su palabra a los primeros seres humanos. Después de la caída en el pecado no los deja sin su protección; les promete confortación y les transmite esperanza en una salvación futura.

Al lugar donde Dios le ha hablado, Jacob lo consagra y lo llama “Bet-el", esto es, “casa de Dios" (Gn. 28:19).

En la ley, Dios dio a Moisés determinadas disposiciones para erigir un altar: “[...] En todo lugar donde yo hiciere que esté la memoria de mi nombre, vendré a ti y te bendeciré" (Ex. 20:24 ss.). Además recordó que había santificado el séptimo día y exhortó: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo" (Ex. 20:8).

Durante la peregrinación por el desierto por parte de los israelitas, Dios eligió de entre sus hombres a aquellos que le debían servir como sacerdotes y realizar el servicio de los sacrificios. Recibieron el encargo de transmitir al pueblo la bendición de Dios con un texto determinado (Nm. 6:22-27). Esta bendición dice: “Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz" (bendición aaronita).

Se informa del tiempo del rey David, que en el Servicio Divino colaboraban cantores y músicos que alababan a Dios con salmos (1 Cr. 25:6).

El rey Salomón hizo construir el templo de Jerusalén. En él se realizaban Servicios Divinos, que consistían en su parte principal en el sacrificio diario de los animales destinados a las ofrendas, las cuales debían ser realizadas por los sacerdotes. El servicio de los sacrificios se realizó de allí en más exclusivamente en el templo de Jerusalén. El templo también era el lugar en el cual los israelitas celebraban las fiestas, como Pascua, la fiesta de los tabernáculos (Lv. 23).

Después de la destrucción del templo, los israelitas interpretaron que ya no se podía realizar el servicio de los sacrificios. En el tiempo del cautiverio babilónico, los creyentes se reunían en casas construidas por ellos mismos, las sinagogas, para orar, leer la Sagrada Escritura e interpretarla. Aquí está el origen de la forma cristiana en que posteriormente se realizarían los Servicios Divinos.

EXTRACTO

El Servicio Divino es el obrar de Dios en el hombre y la obra del hombre para Dios. (12.1)

En el Antiguo Testamento, el Servicio Divino se basa en el encuentro del hombre con Dios. La forma de los Servicios Divinos se fue desarrollando a lo largo de mucho tiempo. (12.1.2)

Después de la destrucción del templo de Jerusalén, ya no se realizó el servicio de los sacrificios. En el tiempo del cautiverio babilónico, los creyentes se reunían en sinagogas, para orar, leer la Sagrada Escritura e interpretarla. Aquí está el origen de la forma cristiana en que posteriormente se realizarían los Servicios Divinos. (12.1.2)

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