10.1.2 Hechos que acontecerán en el retorno de Cristo

Los hechos que rodearán al retorno de Cristo están descriptos en diferentes epístolas de Pablo:

1Tesalonicenses 4:15-17

“Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor."

1 Corintios 15:51-52

“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final de la trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados."

Filipenses 3:20-21

“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas."

Estos pasajes bíblicos tienen importancia central para la fe en el retorno de Cristo. Considerando todos ellos, resulta lo siguiente:

En el retorno del Señor, en primer término los muertos que murieron en Cristo resucitarán incorruptibles, como asimismo los vivientes que se dejaron preparar para su retorno, vivirán el milagro de la transformación sin tener que pasar por la muerte del cuerpo. Por lo tanto, los muertos y los vivientes recibirán un cuerpo semejante al cuerpo glorificado de Cristo. Luego serán arrebatados juntos hacia el Señor, quien no descenderá a la tierra. Así serán llevados hacia la eterna comunión con el trino Dios. Estos acontecimientos forman parte de la Primera Resurreción conforme a Apocalipsis 20:5-6 (ver 10.5).

Los enunciados de Mateo 24:40-41 y Lucas 17:34 muestran que en el retorno de Cristo, el Señor provocará una separación, una división en los hombres en lo que concierne a su vida cotidiana, llevando a cabo, en este sentido, un juicio. Al respecto dice 2 Corintios 5:10: “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo" (comparar con Ro. 14:10). Este reconocimiento no lleva al creyente a sentir temor, sino que lo alienta a esforzarse en forma consecuente por alcanzar la meta de su fe (1 Ts. 5:9).

Una de las convicciones fundamentales de la fe nuevoapostólica es que Jesucristo llevará consigo a su comunidad nupcial. De ahí surge para los creyentes la esperanza de no tener que pasar por la muerte física, sino de ser transfigurados: “Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial;[...] porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu" (2 Co. 5:2, 4 y 5).El arrebatamiento en el retorno de Cristo le está prometido en primer término a aquellos a quienes les fue dispensado el renacimiento de agua y Espíritu, que creen en Jesucristo y lo siguen. Si además de ellos, Dios dispensará la gracia del arrebatamiento a otras personas, queda sustraído del enjuiciamiento humano y está sujeto a la decisión de Dios.

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