10.1.1 La promesa del retorno de Jesucristo

En sus palabras de despedida, Jesucristo dio a sus Apóstoles la promesa de su retorno: “Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis" (Jn. 14:3). Esta promesa del Señor fue confirmada por los ángeles mientras ascendía al cielo: “Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo" (Hch. 1:10-11).

Cuál será el día y la hora en que retorne Jesucristo, esto no lo sabe ningún hombre ni ningún ángel; sólo Dios lo sabe. El Hijo de Dios pide reiteradamente que se esté velando: “Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor" (Mt. 24:42; comparar con Lc. 21:36).

Mediante parábolas, Jesús clarifica su advertencia de velar y esperarlo a toda hora con fe (Mt. 24:43-51; 25:1-30). Los primeros Apóstoles del cristianismo estimulaban a los creyentes a que se preparasen para el retorno del Señor. Así el Apóstol Pablo se dirigió a la iglesia de Corinto con el llamado a la oración usado en aquel tiempo: “¡Maran-ata!", que significa “Nuestro Señor viene!" o: “¡Nuestro Señor, ven!" (1 Co. 16:22).

El llamado a estar velando también se pone de manifiesto en el libro del Apocalipsis de Juan. Jesucristo dice allí: “He aquí, yo vengo pronto" (Ap. 3:11; 22:7, 12 y 20), exhortando con ello a cada creyente a orientar su vida conscientemente al retorno de Cristo (ver 10.1).

La espera del cumplimiento de las promesas del Señor también hoy está en el centro de la fe nuevoapostólica, así como la esperanza de poder vivir personalmente el retorno de Cristo y el arrebatamiento para estar con Él. En 1 Juan 3:2 dice al respecto: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es".

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