1.4 La fe como respuesta del hombre a las revelaciones de Dios

La fe es uno de los hechos fundamentales de la vida humana. En primer lugar, no se refiere a una determinada doctrina o un mundo de imaginación, sino a una convicción más o menos fundamentada, una forma de entender que se diferencia del conocimiento comprobable. La fe en un sentido no religioso señala además la posición subjetiva de depositar la confianza en alguien.

Todo ser humano cree, independientemente de si se confiesa a una doctrina religiosa o no. Al organizar su vida, se deja guiar en lo más esencial por aquello en lo que cree. Consiguientemente, la fe individual del hombre le da forma a su personalidad.

La fe en el ámbito religioso se evidencia en que el hombre se sujeta a una divinidad o a un principio divino.

El fundamento y contenido de la fe cristiana es el trino Dios. La fe en Dios como Padre, Hijo y Espíritu Santo se ha hecho accesible al hombre a través de Jesucristo.

En Hebreos 11 encontramos enunciados básicos sobre la fe: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve" (versículo 1). La fe se considera imprescindible para poder llegar a la cercanía de Dios: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan" (versículo 6).

Continúa siendo una demostración de la gracia de Dios, que el hombre lo encuentre a través de la fe. El creyente debe reconocer a la fe como un regalo y hacerla realidad en la consumación de su vida (ver 4.2.1.5).

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