1.1.4 Dios se revela en el tiempo de la Iglesia

Con el derramamiento del Espíritu Santo en Jerusalén en Pentecostés, Dios se reveló a los hombres en su Trinidad como Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Además de las revelaciones de tiempos antiguos atestiguadas en la Sagrada Escritura, existen también en nuestro tiempo reconocimientos provenientes del Espíritu Santo que son transmitidos a la Iglesia de Cristo por el ministerio de Apóstol. El profundo entendimiento del plan de salvación que concede el Espíritu Santo, sirve para llamar la atención sobre la automanifestación de Dios en Jesucristo, única en su género, para seguir siendo conscientes de ella y guiar hacia el retorno de Cristo.

La revelación del Espíritu Santo deja en claro que se han hecho posibles la renovación básica del hombre y de la creación. Esta renovación acontece en el hombre a través de los Sacramentos. Al final de los tiempos, el cielo y la tierra serán nuevamente creados.

EXTRACTO

Dios se revela de diferentes maneras en la naturaleza y en la historia, de manera que la naturaleza puede ser reconocida como su creación y la historia como la historia de la salvación. (1)

El hombre no puede reconocer por sí mismo el ser ni la naturaleza de Dios, el obrar ni la voluntad de Dios. (1.1)

La revelación es la manifestación de la naturaleza divina, la verdad divina y la voluntad divina y señal de la dedicación de Dios a los hombres. (1.1)

“Automanifestación" significa que Dios se revela como Creador, como Liberador de Israel, como Reconciliador de los hombres y como Creador de la nueva creación. (1.1)

La automanifestación de Dios en la creación visible está al alcance de todos los hombres, pero sólo con fe puede ser reconocida correctamente. (1.1.1)

Recién con la automanifestación de Dios en la historia, es decir, por su palabra dirigida a los hombres, Dios puede ser percibido en su naturaleza y su voluntad. (1.1.1)

Dios se reveló en la historia de Israel, según testifica el Antiguo Testamento. La liberación de la esclavitud egipcia ha sido el evento central de salvación para el pueblo de Israel. Además Dios se reveló a través de sus profetas. (1.1.2)

La encarnación de Dios en Jesucristo es la automanifestación histórica de Dios que supera todo lo sucedido anteriormente. (1.1.3)

Con el derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés, Dios se reveló en su Trinidad como Padre, Hijo y Espíritu Santo. (1.1.4)

Además de las revelaciones de tiempos antiguos atestiguadas en la Sagrada Escritura, existen también en nuestro tiempo reconocimientos provenientes del Espíritu Santo que son transmitidos por el ministerio de Apóstol. (1.1.4)

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