Áreas de apóstoles de distrito

Los en este momento 10,5 millones de cristianos nuevoapostólicos pertenecen a una iglesia regional responsable en su lugar de residencia. Las iglesias regionales, manteniendo una independencia legal cada una de ellas, conforman mundialmente una Iglesia global uniforme en su doctrina bajo la dirección del apóstol mayor como máxima autoridad espiritual.

En Alemania las iglesias regionales son reconocidas como entidades de derecho público (ver www.nak.de), en Suiza como asociación autónoma (ver www.nak.ch) y en otros estados con un estatus jurídico conforme a las leyes correspondientes. La conducción de las iglesias regionales incumbe a los apóstoles de distrito designados por el apóstol mayor. Los campos de actividad de los apóstoles de distrito abarcan en parte algunas iglesias regionales. La totalidad de los distritos cuidados por ellos se califica como área de apóstol de distrito; figuran entre ello también las áreas de misión, principalmente en Europa del este y del sur, África, Asia así como Centro y Sudamérica.

Las iglesias regionales se dividen en la mayoría de los casos en comunidades y distritos jurídicamente no autónomos. La comunidad es el conjunto de miembros de un territorio delimitado geográficamente; es dirigida por un dirigente de comunidad. Varias comunidades conforman un distrito que es dirigido por un dirigente de distrito.

Las obligaciones organizativas, administrativas y jurídicas de las iglesias regionales están reguladas por reglamentos conforme a las regulaciones estatales correspondientes. En las iglesias regionales alemanas p. ej. están fijados como órganos: el apóstol mayor, el consejo del estado federado, que se conforma del apóstol de distrito, los apóstoles y obispos del área de iglesia así como de la asamblea del estado federado a la cual pertenecen el consejo del estado federado y los dirigentes de distrito (comp. p. ej. http://www.nak-nrw.de/gebietskirche/verfassung/ [en alemán]).

El patrimonio de las iglesias regionales procede de ofrendas y donaciones voluntarias de los miembros así como de otras contribuciones e ingresos. La Iglesia no cobra impuestos de sus miembros. El patrimonio sirve exclusivamente para el cumplimiento de tareas eclesiásticas. El apóstol mayor recibe cada año una copia del balance anual firmado por el apóstol de distrito con el informe revisado de un auditor.